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ALMACENAJE DE LOS VINOS: el barro

Desde la antgüedad se han construido depósitos para el almacenamiento y elaboración de los vinos. Para ello se han utilizado diversos materiales: barro, madera, cemento, hierro pintado, vidrio, acero inoxidable, plástico. Todos ellos tienen ventajas e inconvenientes. En el post de hoy nos ocuparemos del barro, material que se está poniendo de actualidad de nuevo tras años y años en desuso.

El barro es el material utilizado más antiguo. La principal característica es su porosidad, que puede ser una ventaja y un inconveniente. Para evitar el rezumado, propio de la porosidad, se aplicaba una capa de resina especial, llamada PEZ, en sus paredes. Ésta aportaba al vino sabores extraños y aromas nada deseables, pero en la antigüedad no había otra opción para que el contenido no se derramase por las paredes de la tinaja.

Actualmente se pueden realizar otros tratamientos a los depósitos de barro para evitar esa merma y ese foco de infección. Hoy se utiliza la pintura epoxi alimentaria. con ella se consigue una perfecta impermeabilización sin alterar las características organolépticas del vino.

La fragilidad del material es otro de los inconvenientes de este envase. Por ello las tinajas tenían paredes más gruesas.

Para poder controlar perfectamente la temperatura durante la fermentación del vino hay que procurar que los locales sean frescos (por eso las tinajas siempre estaban situadas en bodegas subterráneas) y la capacidad de los depósitos nunca debe superar los 1000 litros.

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