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DESAFÍOS DEL CAMBIO CLIMÁTICO III

La gran incógnita es que va a ocurrir en el futuro, que no es esperanzador, pero tampoco será totalmente negro.

El año 2050 es un punto de no retorno. Para entonces dos de cada tres regiones vinícolas podrían no tener un clima adecuado para las variedades de uva que ahora albergan. Sin embargo en regiones actualmente frías, se podía cultivar viña y podríamos ver vinos en regiones, que hoy, son impensables. Lo mejor es apostar por variedades alternativas, que funcionen bien con tu clima.

En lo que se refiere a la adaptación en España, y teniendo en cuenta que las dos terceras partes de nuestro viñedo se cultivan en secano, se necesita una importante labor de investigación que permita encontrar nuevas variedades y evaluar las capacidades de adaptación de las existentes ante futuros escenarios de cambio climático.

El futuro es incierto y no parece demasiado positivo. Mucha gente del sector no se alarma, confía en que un cambio geográfico o de variedad de uva sea suficiente para capear el temporal, pero siempre queda la pregunta: ¿Cuanto de feo es el futuro que nos espera?

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