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EL TAMAÑO DE LA BOTELLA...¿REALMENTE IMPORTA?

La capacidad estándar de las botellas de vino, independientemente de su forma es de 0.75 cl, pero podemos encontrar infinidad de capacidades como Mágnum (2 botellas), Marie Jean (3 botellas), Doble Mágnum (4 botellas), Jeroboam (6 botellas), Imperial (8 botellas), Salmanazar (12 botellas), Baltasar (16 botellas), Nabucodonosor (20 botellas). El formato más común dentro de éstos es el Mágnum y es que entre otras ventajas ofrece mucha elegancia en la mesa y la garantía de que todos los comensales van a tomar el mismo vino, sin necesidad de abrir dos botellas diferentes.
La razón por la que elegir los tres cuartos de litro como tamaño estándar se pierde en la nebulosa de muchos mitos y explicaciones; la más extendida se basa en la capacidad pulmonar de un soplador de vidrio, pues si tenía que volver a aspirar a mitad del inflado se ralentizaba mucho la labor y la perfección de las botellas.
El vidrio es sumamente importante. En la Bodega tras el tiempo de crianza en barrica de roble, el vino debe permanecer al menos otro tanto en botella para redondear sus características. Mientras en barrica recibe aire, oxígeno, aunque sea en mínimas proporciones, en botella está herméticamente cerrado para afianzarse. Este proceso de oxidación-reducción es el principio de la crianza, y del mismo modo que el bodeguero elige sus barricas para que dejen la huella deseada en el vino, también elige la botella que determinará su evolución y su descanso.

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