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RIEGO EN EL VIÑEDO

El cultivo de la vid, para vino, es y debe ser en España un cultivo de secano y los viñedos regables constituyen sólo una pequeña parte de la superficie plantada. Si es cierto que el cambio climático puede convertir esto en una realidad muy diferente en los próximos años.

La vid, como todas las plantas, precisa de humedad en el suelo, pero sus raíces profundas en buena plantación y cultivo, pueden encontrarla en capas relativamente hondas, y un exceso de humedad, aún sin encharcamiento del suelo, puede ser contraproducente:

* En época de floración porque en ella un exceso de vigor vegetativo puede causar deficiencias en el cuajo de los frutos.

* Cuando el envero, el fruto madura, porque en este período el exceso de lluvias o el riego aumentan el tamaño de los granos, pero los hacen acuosos, pobres en azúcar y más ricos en ácidos, retrogradando su maduración.

El riego moderado de la vid fuera de estas épocas, y sobre todo en invierno, al brote y después al cuajado del fruto y antes del envero, no ofrecen tan graves inconvenientes, y en climas y suelo muy secos serían sumamente aconsejables si no fuera porque la economía española le conviene no dedicar a viñedo para vino aquellos terrenos de riego susceptibles de otros cultivos remunerados.

 

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