¡Una copa cristalina, por favor!

¡Una copa cristalina, por favor!

En ocasiones una cata puede resultar un fracaso por culpa de unas copas que no estén todo lo cristalinas posible. Esta suciedad no siempre es visible, los detergentes o abrillantadores pueden dejar una película imperceptible a la vista o al olfato cuando la copa está vacía, pero que se reaviva al contacto con el vino y le da mal sabor.

Las copas cogen y retienen los olores, que pueden provenir del lavado, del secado o del mueble en el que se guardan. Para evitarlo podemos seguir algunas recomendaciones:

  • No lavar las copas en el lavaplatos, sino a mano, con una gran cantidad de agua caliente.
  • Cuando las copas todavía están calientes y húmedas, secarlas y darles brillo con un paño de algodón o de lino.
  • El paño no debe ser nuevo para poder evitar los hilos y pelusas del tejido.
  • Guardar las copas, preferentemente, en un mueble situado fuera de la cocina, para evitar los olores y vapores de ésta.
  • Acomodarlas de pie o suspendidas por el pie en unos portavasos.
  • Cuando se vayan a utilizar hay que sacarlas con la suficiente antelación para que se aireen.

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